Becky California, no ha olvidado la última vez que Jean Pallett la dejó temblando. Esta vez vuelve a su casa con una sola cosa en mente: que la folle por sus tres agujeros. Apenas entran, la tensión es insoportable; en segundos ya está encima de la mesa del comedor masturbandose, con las bragas a un lado. Jean observa a la ninfomana y se acerca para que ella lo devore con una mamada intensa, ella le responde con una garganta profunda que lo pone al límite, y luego la destroza en misionero brutal sobre la madera, a ella que le encanta que le den por el culo, se lo ofrece y sin mostrar ninguna resistencia el se la clava.