Cuando estuve en Zipolite, un vato me escribió para proponerme una colaboración… un masaje al desnudo. Obviamente acepté.
Llegué al lugar donde da los masajes y empezamos platicando tranqui, sobre mis dolores, las zonas tensas, el estrés acumulado… ya sabes. Poco a poco se fue poniendo más íntimo.
Después me pidió que me recostara… y empezó a trabajarme. Sus manos recorriendo cada parte, sin prisas, sintiendo cómo me iba soltando… relajando… disfrutando.
Esto duró más de una hora completa, pero aquí en el video solo les dejo un resumen de todo lo que me hizo.
La neta… estuvo MUY, muy perro
De esos masajes que no se olvidan.
Ojalá regrese pronto por un segundo round… y si ustedes van de mi parte, seguro les da un descuentito especial