Entré a mi habitación y ahí estaba ella... mi madrastra monja, con una lenceria muy cachonda en mi cama. Me miró con cara de puta en celo y me dijo sin vergüenza:
Hijastro... quiero que me folles fuerte y me dejes toda el coño lleno de tu leche caliente. Embárázame esta noche... Rompió todos sus votos solo para pedirme que la preñe. Leche espesa, creampie profundo y una monja cachonda que ya no puede ocultar lo puta que es.