Hay momentos que simplemente no se olvidan. La química entre nosotros fue creciendo poco a poco hasta convertirse en una conexión imposible de ignorar. Cada instante estuvo lleno de atención, deseo y ganas de hacer que el otro disfrutara al máximo.
Lo que parecía una visita más terminó convirtiéndose en una experiencia intensa que ninguno de los dos esperaba. Ella solo quería sentirse especial otra vez... y esa noche no faltaron las sonrisas ni los buenos momentos.