Pedí una bebida al cuarto del hotel y me llegó esta flaquita hermosa de pelo chino y cara de puta total. Al decirle que no tenía cambio, le dije que se quedara con todo pero que pasara un rato a mi habitación… y aceptó.
Empezó chupándome la verga de una forma bien rara pero deliciosa: no se la metía completa, solo la lamía como paleta, concentrándose en el frenillo y volviéndome loco. Me puso la verga durísima.
Luego la putacalentura nos agarró fuerte. Su vagina era tan estrecha que casi no entraba, pero poco a poco la fui abriendo hasta cogérmela rico en varias posiciones. La terminé poniendo en perrito y le descargué una tremenda leche abundante encima de sus nalgas.
¡Follada real, inesperada y bien rica con esta flaquita de pelo chino!