Por casualidad, de camino a casa, me encontré con mi vecina de al lado. Me pidió que la acompañase hasta su apartamento y accedí, aunque me sorprendió descubrir que vivía en la última planta. Justo cuando llegábamos, me preguntó si quería pasar; a pesar del agotamiento, no dudé ni un segundo... y me llevé una gran sorpresa.