Reynell, un hombre atlético de piel morena, estaba en su sala haciendo ejercicios con intensidad. Las gotas de sudor caían por su rostro mientras levantaba pesas y hacía flexiones, esperando la llegada de la plomera que venía a reparar las tuberías de su lavamanos.
Al sonar el timbre, Reynell se acercó a la puerta, y al abrirla se encontró con una mujer deslumbrante. Era una pelirroja , con un aire de confianza que lo dejó boquiabierto por unos segundos. Hola, vengo a revisar el problema de las tuberías , dijo ella con una sonrisa encantadora. Mientras ella se dirigía al baño, él volvió a su rutina de ejercicios, aunque con la mente distraída. Terminó su entrenamiento y decidió tomar una ducha rápida para refrescarse.