Soy Camila. El dido se demoró y yo ya estaba peor que el dido. Le abrí al domiciliario en top naranja y tanga, le pregunté si se quedaba un ratico y le mostré lo que se estaba perdiendo. Se quedó, agarró mi celular y desde ahí grabó él: me frotó la verga por encima de la tanga y no lo dejé metérmela hasta que yo quise. Me la metió todavía con el top puesto, me la asomó por el culo un momento, y ahí me quité todo y me arrodillé a chupársela. Después me la volvió a meter en el sofá, le pedí que me la diera por detrás, y terminó acabándome en la cara y en la boca mientras yo lo miraba a la lente. Todo de noche, con el flash de su celular, en planos cerradísimos. Lo cuento yo,