Finalmente se va a dar, vas a conocer al novio de tu hijastra, te hablo maravillas de él, pero tu eres escéptica y dices que no es para tanto. Al llegar lo ves, grande, alto, fornido. Ya te empieza a palpitar la panocha de solo verlo. La cosa es que tu hijastra se va a hacer unas cosas y te quedas solo con él.
No aguantas mucho, y tras un ligera conversación que hace que te muestre su cuerpo, terminas en tu cuarto chupándosela a él. Ya sabías que te iba a pasar esto, necesitas esto, tener sexo todos los días de ser posible, y con lo grande que es te trata misma muñeca de trapo.
Todo va de maravilla hasta que tu hijastra vuelve y te descubre con él, pero lejos de enojarse se excita la muy perra, y se te une a la acción. Realmente es digna de llevar tu apellido y continuar tu legado de zorra ninfómana.