Ser la mujer de un policía no es fácil, viven siempre al límite y cada vez que me va a ver se siente tan intenso, obviamente quiere cacharme y bajar así sus revoluciones.
Pero la verdad a mi me gusta, verle en ese uniforme ceñido me pone, y si lo veo preocupado o desganado automáticamente mi labor como su mujer es satisfacerle, abriendo mis piernas de par en par. Muchos dirán que es sencillo, pero la verdad es muy cansado a veces, pero como lo disfruto no hay problema para mi.