Aquí vamos otra vez, esta vez me contrataron como masajista, espero que no sea otra confusión, y pueda hacer mi trabajo original. Lo que si es cierto es que esto es solo una pantalla, mi verdadero objetivo es conseguir LECHE de un colágeno para mantenerme jovial y alegre.
Llego y me abre la puerta, finalmente si haré el trabajo por el que me contrataron en un inicio, y mejor aún es un jovencito, que rico. A este lo voy a ordeñar tan rico que se va a quedar como pasa de panetón, bien seca.
Un poco de roce con mi tetita por aquí, una mamada bien profunda como yo suelo dar, y una cachada tan rica que me haga rebotar las nalgas como dos tambores.
La mejor parte (además del pago) es el final. Recibí mi ansiada leche dentro de mi, y mi punto G ha sido masajeado en demasía. Solo espero que me vuelva a contratar el muchacho jijiji