Un servicio más que me salió, de empleada al menos, algo tranquilo cuando menos, sino fuera porque el chico que me jaló no deja de mirarme el culo. Es bien raro, hasta se me insinúa el jovencito. Yo no le hago caso, aunque es muy joven y podría ser hasta mi sobrino.
No pasa mucho hasta que cedo a sus tentaciones carnales, por lo que procedo a dar rienda suelta a sus perversidades, y bueno, recibo un rico sexo hasta que me bota porque llega la patrona, que querrá decir con eso, no importa, mientras me pague y me cache de paso no tengo ningún problema.